Poesía
nuestro amor podría ser
entonces
una casa de colores en la que se respirarían muchísimos olores
como pan recién tostado
chocolate recién hecho
cosas con azúcar que los diabéticos pudieran probar
aunque fuera solo un poco
nuestra casa tendría
además
las paredes de ladrillo rojo
y las ventanas circulares
habría un jardín muy grande ante la puerta y a los lados
puede que también un poco de hierba por detrás
quizá un lago donde los patos pudieran bañarse en el verano
y que inspiraría poemas adolescentes que se preguntan
dónde se marchan los patos en invierno
en nuestra casa siempre habría ruido e invitados
alguna abeja haciendo zzz
alguna persona que se desvía del camino del bosque que hay a dos kilómetros y llega a
nuestra verja y nos pide algo de comida
un poco de té
y nos cuenta una historia maravillosa mientras tanto
en nuestra casa también habría música
canciones en idiomas que no conocemos y que sin embargo suenan conocidos
tal vez porque despiertan sensaciones conocidas
emociones que se describen con palabras bonitas y agradables
que suenan bien y explotan en la lengua
je t'aime! i love you!
y que reinventan el lenguaje
porque de pronto explotar no implica nada de violencia
nuestro amor podría ser también un perro
un gato
cualquier tipo de mascota
podría ser
incluso
si quieres aunque yo no quiera
un niño con los ojos de colores y los rizos muy dorados
nos sentiríamos probablemente muy orgullosos de ese al que llamamos nuestro hijo
y lo llevaríamos a la escuela más cercana
donde aprendería matemáticas y lengua pero también a querer a las personas
aunque llevaría ventaja con respecto a sus compañeros
porque ha aprendido ya algunas de esas cosas
en su casa previamente
las profesoras lo describirían como un niño aventajado
y tendría muchos amigos y muchas amigas y también muchos animales
que se posarían en sus brazos por las tardes cuando él fingiese ser un espantapájaros
mientras nosotros le preparamos la merienda
ese al que llamamos nuestro hijo tendría algún nombre rimbombante
algo así como arthur o tal vez jeremaia
y llamaría la atención allá por donde fuese
en la calle la gente nos detendría para decirnos
hay que ver qué guapo es
hay que ver qué suerte tienen
y nosotros sonreiríamos y diríamos sí
lo cierto es que estamos bastante contentos con el pequeño bicharraco
y les enseñaríamos fotos de cuando era un recién nacido
fotos de cuando sea un poco más mayor
fotografías de cuando sea adolescente y escuche canciones que nosotros no entendemos
y que hace un tiempo sí entendimos
aunque ahora nos preguntamos si de verdad podemos decir que comprendimos algo
si luego lo hemos olvidado
y fotografías de cuando sea ya un adulto
con título respetable y un trabajo seguro que precario
nuestro hijo inventado
que se llamaría arthur o tal vez jeremaia
aunque para nosotros siempre sería el pequeño bicharraco
nos miraría con las manos manchadas de barro los fines de semana
y nos preguntaría por cuestiones sencillas
que sin embargo a él le parecerían sin duda existenciales
qué es la distancia?
qué son los kilómetros?
se cuenta con números o con kilómetros?
se cuenta con números u horas?
dios existe o son los padres?
el amor existe o sois vosotros?
si el amor fuera de verdad algo polimorfo
nuestro amor podría ser
entonces
algo cambiante y aleatorio
podría ser por ejemplo un parque con árboles de sol
una flecha dulce de un ángel salado
podría ser un pez en la boca de un humano
o un humano en la pecera de una esponja
nuestro amor podría ser algo que adquiere una forma diferente
a cada segundo que pasa
una luz muchas luces
un grano de azúcar un pellizco en la mejilla
para así seguir ruborizado
muchas piezas de un puzle que cambian todo el rato de forma y posición
y que se desplazan a toda velocidad sobre la mesa
pero que aun así
de algún modo
siempre consiguen encajar
Javier Navarro-Soto Egea
Javier Navarro-Soto Egea se abrió una cuenta en Tumblr cuando tenía 13 años. Ahora escribe historias y poemas. Hasta que nos duelan las costillas (Cicely editorial, 2023) es su primer libro publicado.