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Poesía

sé que me mira

Andrea Abello 1 jun. 2023

[…]

sé que me mira como yo puedo escucharla

antes de irse entrega unas llaves que flotan

se va a perseguir el capricho de copiar el rostro coronado

de sol alguien vendría algún animal

a las molduras del pórtico cerrado a los relieves de bocas entreabiertas

a poner sus huevos

ha atravesado el confín de la pradera hacia dentro

lleva reliquias de metales bárbaros en cada brazo lechoso

viene marcada de púrpura

los ojos en la madera agujeros muy pequeños

y muy llenos la reconocen juzgan su cautela

ha atravesado el fondo laxo la burbuja frágil

sus dedos se deslizan de planta en planta recogiendo la savia

y la salitre y la calima hollando la maleza en su caricia

es una estación sin animales que sí poblaron cuando había

las arañas dormidas van parpadeando dentro

nadie dormía todas estaban atentas mucho tiempo

no tiene miedo las conoce

tal vez cambiaron cuando se derrumbó la cúpula

desde el otro país oyó noticias los cristales que formaban el bendito rostro

barridos como arena a través de los salones

sigue la alfombra de hongos parpadean venenosos y simpáticos

ha tenido a bien y está descalza y las pocas criaturas la van reconociendo

primero la caliza los estambres caídos los saquitos rasgados en montañas

que no sirven de mucho

el bendito rostro más adentro el otro

también parpadea en la piedra y emite luz

diurnos y nocturnos se aproximan ya nada en el lugar la reverencia

ni se rinde las pocas criaturas han plantado madrigueras y diademas

y tienen sus propias reinas

le llegan de ventanas rotas los primeros olores del otro lado

¿qué es lo opuesto

al olor a cripta?

viene sola creyendo

que bastará abrir las ventanas cantar un poco

marchó y llega con un oficio

quiere erguir los pesados tablones ofrecer

compasiva dulce creía

marchó y llega con el gran lugar

con metales por el cuerpo

cubierta de grava de perlas de perfumes

cubierta de polvo creyó que ahora podría entregar la saeta

los restos de la herida al pan de oro

antes de entrar porque piensa sepulcros se cubre la cabeza

las pocas criaturas ladran los dichos familiares

pequeña se arrodilla posa sus corazas al suelo

se deja lamer y mordisquear los brazos las fieras la conocen

huelen a haber abrevado en charcos sin lluvia

olfatean los restos del agua sagrada del óleo

buscan lenguaraces topar carne

rasgan el morral enjoyado se derrama

festejan atacando el papel los lomos las cubiertas

lloran buscan de nuevo sus brazos ella suspira

dejándose morder

despierta entera los aullidos

si alguno de los astros se moviera sería de noche

si algún retrato amigo la llamara

doce bocas

quizá doce

se susurra la arrastraron de nuevo al pie

sus metales tan benditos desperdigados los recoge

recorre las bellas cornisas los rostros que intuye en las ventanas

proyectados los arcos que guían los aromas por los pasillos

aún no se acostumbra al aire fresco

se compone recoge los tesoros como puede

abandona el llanto hambriento de las fieras

la linde de mofetas tiernas y los conejos

que ya van recordando y van saliendo

piensa que abrirá las acequias que tal vez así salga

más la luz

Andrea Abello

Andrea Abello (Mieres, 1997) realiza su doctorado en la Universidad Complutense de Madrid sobre la poesía de H. D. Ha publicado el poemario Duende (Ultramarinos, 2021).